Share

VIVIENDA COLECTIVA RH+

VIVIENDA COLECTIVA RH+

RH+

EDIFICIO RH+
Vivienda colectiva. Barrio de Saavedra. Buenos Aires.- Proyecto 2021.-

Vivimos en un mundo en constante transformación, donde las ciudades se vuelven más compactas, herméticas, que friccionan el hacinamiento; y Buenos Aires no logra escapar de esta evidencia. Se torna una ciudad cada día mas concurrida y construida, donde nos entrecruzamos con más y más “gente”, pero que ante el sobresalto del desconocido, son cada vez más otras y otros. Es por esto que nos alejamos, nos cerramos y nos inmiscuimos en nuestros pequeños mundos con menos empatía y cercanía, en lo que hace no tanto tiempo supo ser una comunidad.
Cuestiones tan primitivas como el sol, el viento, los árboles, las luces y las sombras parecieran estar cada más ausentes, pero siguen habitando acá, en nuestro entorno común. Estos (por)supuestos se vuelven cada vez más requeridos, pero en cada oportunidad le damos menos lugar a su aparición. A dejarlos ser. A que fluyan y atraviesen nuestra vivienda.
Para que los sentidos entren en contacto con esa luz de sol que tanto necesitamos, para que el sonido de las hojas, la percepción del viento, y la vegetación fronteriza cambiando de color durante las estaciones; puedan convivir en armonía y en comunidad con nuestro paso a travez del tiempo. Para eso y por debajo de estas premisas nace el proyecto RH+, que busca recomponer todas esas falencias urbanas y alterarlas para mejorar la calidad de vida de sus ocupantes.
En un lote que se encontraba en un noventa y cinco por ciento ocupado por una vieja construcción abandonada (y que casi no dejaba huella verde de absorción de suelo alguna), y en un barrio que lo requería por su cercanía al arroyo Vega; se tomó la decisión de liberar la mitad del suelo, aun siendo un lote muy pequeño para el desarrollo de un edificio en altura. Dejando la otra superficie de terreno absorbente,   con una mixtura de verdes y agregándole nueva vegetación con frondosos árboles que ayudan a limpiar el aire circundante.
El proyecto no cuenta con viviendas “tipo”, se conjuga en una compleja ramificación escalada que va variando en cada planta, dotándolo de diferentes viviendas. Escapando a la monotonía y la norma, aportando una mayor confluencia de habitantes de distintas clases sociales e índoles, cooperando a converger y conformar una colectividad en la cual todos y todas puedan interactuar.
Todas las viviendas cuentan con ventilación cruzada, entrada directa o indirecta del sol y permanente contacto con la vegetación del edificio, desde el interior así como también desde el exterior con sus amplios balcones terraza. Todas y cada una de las unidades tienen el soporte de ese gran espacio exterior con vegetación propia y publica del edificio, donde los grandes arboles del patio interior como así también los del fondo, abrazan y contienen toda la construcción.
Se proyectó el edificio pensando en su fútil mantenimiento hacia el futuro. Es por ello que la estructura queda a la vista formando un juego de sucesivos paneles de hormigón visto. El edificio hace un gran énfasis en las percepciones sensoriales, como cuestión primitiva e indagatoria del mero estar. Haciendo una enorme apuesta por sus grandes espacios abiertos, permitiendo la plena vivencia con la naturaleza. Esa sensación tan básica y fundamental pero a la vez tan escasa y olvidada que se da en las grandes ciudades y en este caso en la metrópolis de Buenos Aires.
El proyecto fortaleció al edificio y lo doto de nuevas especies, que absorben CO2 y producen el oxigeno necesario para mejorar un poco la vida de la construcción y de la ciudad misma. Compuesto por diez nuevos árboles, cuatro de gran porte y seis de mediano tamaño. Mas de ciento cincuenta especies, entre arbustos, plantas colgantes, enredaderas trepadoras, y rematando en la azotea con plantas nativas y mariposeras, invitando a que aparezcan nuevas especies en lo circundante.
El edificio de vivienda colectiva RH+ da la posibilidad a quienes lo habiten de regalarles la entrada de un rayito de sol que les “pegue” en la cara. O de algún rebote de luz en algún árbol, que deleite en un juego de luces y sombras en su interior. Y quizás, esa tranquilidad nomas de transitar un tiempo apacible, calmo y sereno en la convivencia con los vecinos conocidos.